La AGI (inteligencia artificial general, del inglés Artificial General Intelligence) es una IA hipotética capaz de entender, aprender y realizar cualquier tarea intelectual que pueda hacer un ser humano, con flexibilidad para adaptarse a problemas nuevos sin haber sido entrenada específicamente para ellos. Se contrapone a la IA «estrecha» actual, que destaca en tareas concretas pero no generaliza fuera de su dominio.
No existe una definición única ni un consenso sobre cómo medir la AGI, y tampoco sobre si los modelos actuales se acercan a ella. Laboratorios como OpenAI, Google DeepMind y Anthropic la mencionan como objetivo o referencia, y el debate sobre cuándo (o si) llegará es intenso entre investigadores.
Más allá de la AGI se habla a veces de superinteligencia, una IA que superaría ampliamente la capacidad humana. Ambos conceptos alimentan tanto las grandes inversiones del sector como los debates sobre seguridad y regulación de la IA.
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Preguntas frecuentes
¿Ya existe la AGI?
No. Los modelos actuales como GPT-5.5, Claude Opus o Gemini son muy capaces, pero siguen siendo IA estrecha: fallan en razonamiento robusto, planificación a largo plazo y generalización fuera de lo entrenado. No hay consenso de que se haya alcanzado la AGI.
¿Cuál es la diferencia entre AGI y la IA actual?
La IA actual es especializada: resuelve bien tareas concretas para las que fue entrenada. La AGI sería capaz de afrontar cualquier tarea intelectual humana y adaptarse a situaciones nuevas con autonomía, algo que todavía no se ha logrado.



